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Sobre mí

Formaciones

 

Las formaciones en mi vida tuvieron 3 etapas.

 

La primera fueron varios años de pasar por formaciones que no terminaba, como el coaching ontológico y la bioenergética.. 

Todas me aportaban pero a mitad de camino sentía que ninguna era la vía desde la que estaba llamada a servir.

Principalmente porque no lograba cambios sostenidos en mi propia vida y desde ese lugar no sentía la autoridad para acompañar a nadie.

Considero que la confianza se construye a partir de evidencia.

 

En la segunda etapa completé formaciones como facilitadora en cuidados de la matriz, biodecodificación, doula, la voz como vía terapéutica, ginecología natural.. 

Experimenté cambios radicales en mí desde estos sistemas y comencé a compartirlos, inicialmente gratis, después en valores simbólicos. Necesitaba constatar que esto podía servir a otras mujeres. 

Los sistemas se iban entrelazando al servicio del proceso de cada mujer.

Fuí testigo de cambios conmovedores. Todavía recibo mensajes de mujeres que acompañé en esta etapa.
En ese momento la relación con mi cuerpo y mi historia ya era otra. Pero no se estaba trasladando bien en mi relación.

 

Acá, en respuesta a un rezo, llegó la tercera etapa. 

 

Después de mucha búsqueda encontré facilitadores extranjeros, principalmente estadounidenses, que me abrieron un mundo nuevo.

Primero fué un trabajo somático distinto a lo que había conocido en Argentina. Me enseñaron cómo integrar el trabajo espiritual con el corporal de forma precisa para alquimizar trauma y recablear el sistema nervioso. Sigo usando estos sistemas para mi propia vida. 

 

Después llegó la polaridad para parejas. 

 

Esto no fué una formación, fueron programas de profundización con diversos facilitadores que me abrieron los fundamentos y prácticas. 

Este mapa me permitió encauzar todo lo anterior.

Es por lejos el sistema que tuvo el impacto más tangible y sostenido en mi vida. El que desencadenó el mejor efecto dominó de mi historia hasta el momento.

 

Cada una de mis vivencias y clases integra todo mi recorrido y experiencia personal.

Mi punto de quiebre


Cuando las discusiones escalaban me cuestionaba todo.

No solo mi relación, toda mi vida.


Creía que algo estaba roto en mí. Pero lo que sentía era tan real que no entendía cómo podía ser un error.


No había fuerza de voluntad que alcance para taparlo con autogaslighting espiritual. 

Después de tantas experiencias sabía que el problema no se resolvería cambiando de persona.

Quería encontrarle la vuelta sin perderme.

 

Despues de un enorme recorrido puedo compartir este abordaje. 

Una ruta para que todo lo que sentís, hasta lo más denso, expanda la relación. 

Sin peleas en las que se justifica la hostilidad. 

Sin censurar lo que deseas y lo que te duele. 

Un proceso que nos permite a quienes crecimos sintiendonos rotas dejar de relacionarnos desde la herida.

Recibir, a lo grande, del hombre que ya tenemos en frente.

O tomar una decisión con claridad. 

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